Sociedad líquida

Sociedad líquida

MODERNIDAD LÍQUIDA Vs  BÚSQUEDA DE IDENTIDAD

 “Amor líquido” o “Miedo Contemporáneo” ha sido un gran aporte en nuestros tiempos realizado por el filósofo, sociólogo y ensayista Zigmunt Bauman. Eso tiene mucho que ver con la Sociedad líquida.

Para Bauman, en su libro “Modernidad Líquida, el hombre después de la segunda guerra mundial está sediento de libertad. Considera que esa libertad ha hecho que el ser humano se vaya guardando más para sí mismo, despreocupándose de lo que sucede a su alrededor.

Con gran asombro vemos un cambio drástico en la forma de pensar y actuar en esta nueva generación y nos preguntamos ¿qué nos ha pasado?   ¿Por qué tanta diferencia? Nos hemos desconectado o más bien nos estamos aislando.                                                                         

Señaló este sociólogo que el hombre está inmerso en una sociedad consumista, que cada vez más busca sólo satisfacción y de una manera egoísta. Esto afecta a la moda, lo último en tecnología, que hoy es y mañana dejará de serlo. Todo se convierte en desechable, de corta duración. Considera que esa necesidad por las compras tiene como causa la búsqueda desesperada de aceptación, de pertenencia al grupo que guía los rumbos de la sociedad capitalista consumista. 

“El amor para toda la vida” ahora suena ridículo pues está de moda el “Yoismo” o culto al ego. El ser humano va adaptándose a cambios y se siente más seguro estando solo que en sociedad. Está perdiendo las habilidades de convivencia, sólo se moverá, se expresará, y se sentirá a gusto en cierta medida, con aquellos a quienes considere de su propia clase. En resumen, una vida de hipocresía y máscaras, utilizando como vitrina cada vez más las redes sociales. Esto ahonda más el sentimiento de soledad en el ser humano, provocando así una mayor crisis existencial y el consumo de antidepresivos.

“No hables con extraños”, como lo señala Bauman, ha pasado de ser una frase de protección infantil, a una coraza de protección adulta. Las relaciones son superficiales y hay un miedo enorme a mostrarnos tal y como somos.

Entre los mayores cambios que vemos es la evaporación de valores y de principios morales, como, por ejemplo, los que son desarrollados en la familia: el respeto por los mayores, la honra y gratitud. ¿Qué es la familia? ¿Qué es compromiso? Nos preguntamos cuando sólo la gratificación instantánea es lo que importa. Vemos con desesperación que la solidez de los valores que llevaron al desarrollo de una sociedad pujante hoy se derrite en nuestras manos, cambiando de estado sólido a un estado líquido imposible de retener.

Aunque tenemos que aceptar que esta es una penosa realidad que vive nuestra sociedad, hay maneras de tomar un antídoto encontrando así sentido y realización en nuestras vidas.

Búsqueda de identidad.

¿No sé si alguna vez has jugado a “Qué soy yo”? o “Juego de adivinar personajes”.  Todos saben quién eres, menos tú. Debes hacer preguntas y por las respuestas de tus compañeros, vas identificando las características del personaje que te han asignado. Si consigues hacerlo en el menor tiempo posible, ganas. Lo cierto es que no todo el mundo lo consigue y esto deja un sabor a frustración. ¡Así es la vida! Descubrimos quiénes somos y nuestras capacidades en la medida en que nos relacionamos con otros. Lo que consideras “fracasos” en tu camino pueden ser lecciones de vida que ayudarán a muchos a prevenir situaciones peores. 

¿Qué puedo yo aportar al mundo? Hace falta construir nuevos modelos de pensamiento estimulando las capacidades altruistas. Juntar fuerzas y el trabajo en equipo son útiles, nos protegen del victimismo y de la insatisfacción permanente. Todavía existen valores como la lealtad y la solidaridad. Volvamos así a la coherencia.

En Reconcilia Vida Nueva seguimos creyendo que la integración social es la clave. Todos tenemos algo que aportar para el bien de nuestro vecindario y de nuestra sociedad.

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